miércoles, 15 de enero de 2014

Sonambulismo infantil

Los trastornos del sueño, denominados parasomnias, no suponen un problema de salud excesivamente grave para el desarrollo cerebral de los niños afectados, aunque si disminuyen su descanso nocturno. El sonambulismo es una parasomnia frecuente en la infancia. Según datos obtenidos de la Academia Americana de Medicina del Sueño, indica que el 17% de los niños son sonámbulos en mayor o menor medida.

Son muy raros los casos de sonambulismo en los que el niño se altera y se pone nervioso, suelen ser episodios más leves. Lo habitual es que el sonambulismo desaparezca al llegar a la adolescencia, aunque hay niños que continúan con este trastorno en su etapa adulta.

¿En qué consiste el sonambulismo?

Esta parasomnia consiste en estar dormido y parecer que se está despierto, llegando a tener conversaciones completamente normales (que rara vez recuerdan al despertarse por la mañana) o a deambular por la casa. Suele producirse durante las fases 3 o 4 del sueño,  es decir, cuando duermen profundamente en las primeras horas de la noche y suelen ser episodios breves de segundos o minutos. La causa biológica se desconoce pero parece que puede deberse a la inmadurez del sistema nervioso central. Lo que sí se ha comprobado es que no es indicador de problemas psicológicos ni emocionales.

Entre el 10% y el 30% de los niños de 4 a 6 años presenta sonambulismo, y se valora que durante estas edades es cuando mayor cantidad de episodios ocurren.

Las estadísticas señalan que suelen ser más frecuentes en los niños y cuando el pequeño tiene fiebre alta, se encuentra muy cansado o ansioso, o si se interrumpen sus patrones de sueño habituales.

Síntomas del sonambulismo 

Se presenta en episodios como sentarse en la cama, levantarse, caminar por la habitación, dar paseos por la casa, hablar, vestirse, desvestirse, o abrir y cerrar puertas.

El pequeño mantiene en todo momento los ojos abiertos, aunque no ve de la misma manera que cuando está despierto y es capaz de responder a preguntas sencillas, pero no es consciente de lo que hace.

Es un trastorno benigno, no deja secuelas ni deriva en otro tipo de problemas. Es difícil despertarle, tampoco se recomienda, ya que al despertarse, lo más probable, es que el niño no recuerde lo que ha sucedido.

¿Qué puedo hacer?

Como padres debemos procurar:

- Despejar las habitaciones. Debemos dejar el paso libre de muebles u obstáculos para evitar que se golpee en caso de levantarse de la cama y deambular por la habitación o por otras estancias de la casa.

- Cerrar la puerta de entrada con llave y quitar la llave. Por la noche, cuando vayamos a dormir, cerrar la puerta con llave y guardar la llave en un sitio difícilmente accesible. 

- Mantener cerradas las ventanas durante la noche. 

- No despertarle. Aunque es muy difícil que lo despertemos en esta fase de sueño profundo, podemos asustarle si se despierta. Lo mejor es guiarlo nuevamente a la cama con delicadeza y hablándole de forma suave.

- Propiciar la relajación antes de acostarle. Incitarle a la relajación antes de ir a la cama y procurar que duerma una cantidad de horas adecuada.

- No recomendamos que tome medicamentos, salvo en casos graves en que los episodios se produzcan de manera muy frecuente, o sonambulismos agitados con muchos accidentes, que si que tendrán que ser tratados por un especialista. En estos casos, se puede consultar a una unidad de sueño como la que tenemos establecida en el hospital Casa de Salud de Valencia, en este enlace podéis acceder a nuestros servicios www.dormirbien.info.

¿Tu hijo/a en algún momento ha sido sonámbulo? Comparte con nosotros tu experiencia, puede ayudar a otros padres.

Hasta el próximo día!!

No hay comentarios:

Publicar un comentario