jueves, 6 de febrero de 2014

Síndrome de Tourette

El Síndrome de Tourette es un trastorno neuropsiquiátrico, posiblemente heredado, con inicio en la infancia, caracterizado por múltiples tics físicos (motores) y vocales (fónicos). 

Estos tics normalmente aumentan y disminuyen, pueden desaparecer temporalmente, y son precedidos por un impulso premonitorio muy difícil de controlar. El Síndrome de Tourette se define como parte de un espectro de trastornos por tics, que incluye tics transitorios y crónicos.

Los primeros síntomas del síndrome de Tourette suelen aparecer entre los siete y los diez años, y su intensidad es muy variable, incluso en la misma persona, ya que puede haber periodos con muchos tics y muy repetitivos y otros en que prácticamente desaparecen.

¿Cómo pueden ser los Tics?

- Tics simples: Movimientos breves y bruscos que involucran un número limitado de grupos de músculos. Aunque ocurren de manera independiente, se repiten con frecuencia. Algunos de estos son: parpadear, mover la cabeza, encoger los hombros, arrugar el entrecejo, aspirar aire sonoramente por la nariz.

- Tics complejos: Movimientos coordinados y continuos que involucran diversos grupos musculares más elaborados como saltar, patalear, tocar y olfatear personas y objetos, coprolalia (uso involuntario de palabras obscenas), etc.

¿Cuál es la causa del síndrome de Tourette?

La causa del Síndrome de Tourette es desconocida, pero, las investigaciones actuales apuntan a la existencia de anormalidades en ciertas regiones del cerebro (incluyendo los ganglios basales, lóbulos frontales y corteza cerebral), los circuitos que hacen interconexión entre esas regiones y los neurotransmisores (dopamina, serotonina y norepinefrina) que llevan a cabo la comunicación entre las células nerviosas. 

¿Es importante tratar el síndrome de Tourette desde edades tempranas?

Claro que sí, en especial en los casos en los que los niños percibe los síntomas como raros, alarmantes y con miedo. Es fundamental optar por la terapia cuando al niño le preocupa la aceptación de sus iguales. Algunas veces los síntomas de este síndrome producen ridículo y el rechazo de los demás niños, de sus compañeros, de sus profesores y hasta de la gente de la calle. 

Con todo esto, los padres pueden sentirse agobiados por lo raro del comportamiento de su hijo y de la reacción que los demás tienen hacía él. Puede ocurrir que al pequeño lo amenacen, que lo aíslen de actividades y que no le permitan disfrutar de relaciones y amistades normales. Estas dificultades pueden acrecentarse con la llegada de la adolescencia, un momento especialmente difícil para los jóvenes y aun más para las personas que presentan un problema neurológico como el que estamos comentando. 

Para evitar y/o disminuir daños psicológicos, el diagnóstico y el tratamiento tempranos son fundamentales. Más aun, en los casos más graves, así que si alguno de tus hijos presenta este problema no lo dudes y busca ayuda profesional.

Aquí tenéis un vídeo en el que los propios niños que lo padecen nos cuentan lo incapacitante de padecer este síndrome.



Hasta el próximo día!!

2 comentarios:

  1. Ignoraba que los tics se llamara: síndrome de Tourette y que abarcaran cosas que uno las podría tomar como mala educación.

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    1. Buenas noches Alejandra! Los Tics aislados en general no tienen porqué ser síndrome de tourette, este síndrome es algo más complejo e implica problemas neurológicos. Un saludo

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